Las negociaciones sobre deforestación chocan con escollos en Bali

Las negociaciones sobre deforestación chocan con escollos en Bali

NUSA DUA, Indonesia (AFP) — Los esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero debidas a la deforestación en los países en vías de desarrollo chocan con importantes escollos en la Conferencia sobre el Cambio Climático de Bali (Indonesia).

“Los negociadores no lograron ponerse de acuerdo sobre las cuestiones relativas a la Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación (REDD), frustrando un componente esencial para salvar las selvas tropicales del mundo y combatir el cambio climático”, afirmó este lunes la organización ecologista Tropical Forest Group (TFG).

La Unión Europea (UE) lamentó por su parte el estancamiento de las conversaciones. “Esperamos realmente que las cuestiones principales puedan resolverse lo antes posible, en lo ideal antes de que comience la etapa (de conversaciones) a alto nivel y que por todos los medios se llegue a un acuerdo” en Bali, afirmó Laurence Graff de la Comisión Europea.

Sin embargo los contactos continuaron este lunes, según la negociadora brasileña Thelma Krug. Y aunque no registraron progresos, “todos tenemos esperanza en llegar a un acuerdo”, declaró a AFP.

Los 330 millones de hectáreas de la selva amazónica “retienen 47.000 millones de tonelada de carbono, lo que equivale a cinco años de emisiones mundiales”, afirma Laura Dietzsche, del Instituto de Investigaciones Medioambientales de la Amazonia.

La deforestación es responsable del 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero de Brasil y la convierte en el cuarto mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero debido al carbono liberado por la tala de los árboles.

Algunos países consideran que se trata de un problema internacional, pero Brasil insiste en la necesidad de resolverlo a nivel nacional ante la amenaza de perder su soberanía sobre estos territorios.

“Los países deben tener la soberanía y el derecho de administrar sus territorios. La parte de la selva amazónica que se encuentra en el territorio de Brasil pertenece a Brasil”, afirma la negociadora brasileña.

Las negociaciones sobre la REDD chocan con divergencias sobre la forma que este nuevo mecanismo debe adoptar.

Algunos países piden que se aplique un mecanismo de mercado consistente en dar a cada árbol un precio que corresponda al carbono que almacena mientras vive y convertirlo en créditos que se podrían vender en el mercado mundial del carbono.

Por el contrario, países como Brasil defienden la necesidad de crear un fondo económico alimentado por los países industrializados para ayudar a las naciones en vías de desarrollo a gestionar sus bosques.

“Los países desarrollados deberían entender que cuando los países en vías de desarrollo muestran su voluntad de contriubir al proceso de reducción de carbono cambiando su modo de desarrollo, obviamente necesitan más apoyo que la simple transferencia de tecnología”, afirma Krug.

“Es muy fácil pedirnos que hagamos más, pero nosotros tenemos que tratar con la pobreza, con el hambre, con los problemas de salud, además de con las consecuencias de un cambio climático que no ha sido provocado por nosotros”, agrega.

Otro de los escollos con los que chocan los negociadores es el de incluir o no la degradación y la conservación de la selva en el acuerdo.

“A diferencia de la deforestación, en la cual se cortan todos los árboles de una zona, la degradación consiste en cortar algunos árboles, es decir que las emisiones de dióxido de carbono son menores pero en áreas mucho mayores”, explicó a la AFP Kim Carlson, de TFG.

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